El Leopardo mas grande de Africa

El Leopardo es uno de los felinos más esquivos del planeta, con una distribución que tiene su máxima densidad en el hemisferio sur del continente africano, se va diseminando de manera salpicada hacia Asia. Sin duda alguna, para el fotógrafo de naturaleza, este animal es un icono por su belleza funcional y por el carácter esquivo de esta especie, que hace que pases por un seto a escasos metros de él y pase totalmente desapercibido a la mirada del fotógrafo.

Casi siempre, los encuentros en entorno salvaje con leopardos suelen ser breves, de apenas unos minutos y con velocidades altas de isos. Pero en otras ocasiones, las menos, esta especie te permite trabajar a placer durante un día completo. En este último viaje a Kenia, buscando precisamente esta especie en una zona de matorral bajo en medio de la sabana, pudimos ver uno de los bichos más imponentes, un enorme macho de leopardo con un porte que jamás había visto de cerca en esta especie. fdd-copia-2Recuerdo un macho grande, pero no tanto, hace 3 años, matando una vaca Masai que se quedó rezagada del rebaño y que en cuanto salimos de la protección de una colina para acercarnos a unos 300 metros, el macho salió disparado a la espesura buscando protección. Este bicho sabía que estaba haciendo algo que tendría represalias humanas. En este último viaje encontramos este enorme macho subido a una acacia con una cría de Eland, que, en cuanto nos vio, se sintió incómodo y a los pocos minutos se perdió en la espesura. Decidimos dejarlo tranquilo y probar suerte a la mañana siguiente, sabiendo que su comida no se movería de ahí. Al día siguiente ahí estaba en el suelo descansando, era la hora de las fotos!!! No es que fuera grande, es que era enorme. Parecía más un jaguar amazónico, por su porte, su osamenta y los grandes pliegues de su cuello, solo sus colmillos desgastados indicaban que, a pesar de su tamaño, algunas presas no morirían con la efectividad absoluta.

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Siempre obligados a tener una distancia más grande de lo habitual, debido a su desconfianza, al fin y tras más de dos horas pudimos acercarnos a menos de quince metros y conseguir una calma tensa con este auténtico superviviente de la sabana. Más que las fotos, lo que verdaderamente quería era observarlo y sobre todo entender su comportamiento, su movimiento entre el matorral, siempre con perfil bajo, agachado y controlando la luz mejor que cualquier fotógrafo, utilizando las luces y sombras para pasar desapercibido en un palmo de apenas diez metros.

 

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